La vida es una sola, cada momento que pasa ya es parte del pasado. Si somos conscientes que cada queja es tiempo desperdiciado en nuestra vida en este envase con fecha de vencimiento, entonces podemos vivir disfrutando de cada detalle como un regalo, y decir cuando nos toque irnos que fuimos inteligentes.

COMIENDOSE LA VIDA 
martes, noviembre 1, 2011, 03:02 PM


Me detengo un momento a observar ese color que nunca antes me había percatado que tenía este producto, lo huelo y dejo primero que me atraiga por sus fragancias y sus colores, luego empiezo a tocarlo y también siento la textura; y entonces sí, empiezo a masticar y con cada mordida siento el sabor, el gusto que tiene esa porción, trituro cada bocado sabiendo que eso que estoy comiendo pasará a formar parte de mi ser.
¿Cuantas veces en nuestras comidas hemos dedicado aunque sea cinco minutos a registrar lo que estamos por ingerir y nos dimos la posibilidad de ser conscientes que lo que comemos se constituirá en un combustible para nuestro vivir diario? ¿Cuanta comida hemos tragado por el sólo hecho de cumplir con el almuerzo y cena sin sentir siquiera gusto?
Sugiero a todos hacer el experimento de comer más despacio, de disfrutar de cada bocado que se ingiere; verán que la comida de esta manera no engorda de la misma manera que cuando tragamos en automático cómo si fuésemos ese personaje de un juego clásico llamado pacman.
Ahora bien, entrando un poco más en el terreno de lo psicológico, podría decir (y seguramente todos coincidirán) que no sólo de comida nos llenamos; muchas veces junto con la comida o por separado tragamos un montón de cosas.
Para vivir en sociedad, nos enseñaron que no hay que expresar todo lo que pensamos y mucho menos aún lo que sentimos, para conducirse correctamente hay que saber comportarse cumpliendo con todos los mandatos que nos cuelgan: "los hombres no lloran", "tenes que ser fuerte", "hay que formar una familia, tener un buen auto y tener el futuro organizado", " a los 18 tenes que empezar una carrera universitaria", "las mujeres tienen que atender a los hombres", "si te acostas con muchas chicas sos un macho", "demostrar afecto a un amigo es signo de poca hombría", "las mujeres no pueden opinar sobre fútbol", "el hombre tiene la obligación de trabajar, la mujer puede optar", "disfrutar de un momento sin hacer nada es perder el tiempo", "hay que ser productivo", "hay que seguir adelante, la vida continua"; y podría seguir y seguir pensando muchos otros mandatos que alguna vez un maestro, nuestros padres, algún familiar, un par o algún medio de comunicación hizo que incorporemos sin que pase por una selección conciente de nuestro ser; a estos mandatos que pasan a formar parte de nosotros se los conoce como introyectos, y no es que sean una mala palabra sino que tienen que ver con la constitución de una estructura que nos permite vivir o decidir. El tema es lo que sucede cuando incorporamos un introyecto sin realmente pensar si queremos hacerlo; es como tragar un pedazo de carne sin masticarlo y trituralo bien primero (recuerden, si alguna vez les ocurrió algo de esto) nos atoramos, nos sentimos mal, "nos cae pesado", al igual que cuando hacemos y vivimos según mandatos que hemos incorporados sin hacer el ejercicio de masticar y digerir cada cosa para ver si elegimos incorporarla a nuestro modelo; esto sería darnos la oportunidad de pensar que cosa hacemos desde el orden de los "debería" para decidir si de verdad lo deseamos; por ejemplo: "debo ser un buen hijo" es algo que quizás tenemos incorporado porque socialmente nos enseñaron que hay que respetar a los padres y agradecerles por nuestra existencia, pero si lo hacemos desde la obligación aparece la duda y la culpa y hasta muchas veces el hacer para no ir en contra de lo establecido, pero entonces nos olvidamos de la elección y del placer de decir: "yo quiero ser un buen hijo", elijo hacerlo porque me siento bien y no para cumplir con las expectativas de nadie más que las mías.
En cuanto a los sentimientos, podemos darnos cuenta que nuestro sistema digestivo, en especial el estómago, constituye un gran indicador de cómo estamos o qué nos pasa: cuando tenemos miedo, bronca, angustia o estamos nerviosos, nos duele, decimos que se nos cierra la panza, o con la ansiedad contrariamente comemos sin importar que.
Muchos síntomas y enfermedades que involucran al sistema digestivo pueden ser perfectamente asociables al estado de ánimo que tenemos en ese momento: úlceras, descomposturas, vómitos, colon irritable, diarreas crónicas, hemorroides, son algunas de las que se me ocurren. Muchas veces pueden ser aprovechados para ver qué no estamos pudiendo expresar, qué nos preocupa en exceso, qué está pasando en nuestro entorno y revisar un poco nuestros vínculos con los demás.
A lo mejor contrario a lo que se cree todo el tiempo acerca de que son los adultos los que educan, tengamos que dedicarnos a aprender de los niños ya que ellos no necesitan tantas complicaciones para expresar lo que necesitan y lo que sienten. Si nos permitimos aunque sea un momento conectarnos con aquella época y empezar a elegir como lo hacen ellos podríamos ser conscientes de cuantas cosas tóxicas incorporamos a nuestro ser en vez de nutrirnos con lo que elegimos; y a partir de allí cada vez que comamos algo sentir que nos ALIMENTAMOS para vivir un día más razonando, sintiendo y existiendo, y no vivir para comer sino comer para vivir.

Mauricio J. Strugo


LA INCERTIDUMBRE NOS TOCA A TODOS ¿LA PADECEMOS O LA TRANSITAMOS? 
lunes, octubre 31, 2011, 11:23 AM


Prácticamente nadie puede decir que, por lo menos en algún momento de la vida no experimentó esta sensación, este estado, que refiere al no saber que va a suceder desde el futuro inmediato hasta el más lejano en tiempo; quizás algunos iluminados hayan aprendido a controlarlo, pero la incertidumbre nos toca a todos. Rozandonos o de un sopetón nos invade, nos penetra y hasta que no atendemos su puerta no deja de golpear. ¿Qué sería atender a su puerta? En Psicoterapia Gestalt se dice que cuando algún sentimiento, preocupación o deseo necesitan ser tenidos en cuenta, aunque lo evitemos todo lo que quisiéramos, aparece, se hace figura y todo lo demás pasa a ocupar el fondo. Pues bien, la incertidumbre golpea hasta que le abrimos esa puerta ¿Cuánto podemos negarla haciendo oídos sordos a tanto barullo? Evitar sólo pospone lo inevitable del encuentro y hasta lo hace que cuando llegue sea mas intenso.
¿Entonces que hacemos? Como con todo lo que evitamos, sobredimensionamos lo que podría ocurrir si enfrentáramos el problema, tenemos miedo de la tormenta que produciríamos y en cambio muchas veces es sólo una llovizna y de aprendizajes.
La incertidumbre es no tolerar lo inevitable de la vida, el comprender que no tenemos el control de casi nada... Y eso duele ¿No? Pero es así, pensemos un instante que controlamos, creemos que todo depende de nosotros, y si bien somos responsables de nuestras acciones hay una parte azarosa en la que no sabemos que pasará dentro de un instante y eso angustia.
Nuestra mayor incertidumbre tiene que ver con la muerte; Sigmund Freud decía que todos los hombres creemos inconscientemente que somos inmortales, todos tenemos la fantasía que no nos moriremos, pero esa fantasía es una evitación de algo que sabemos pero es muy duro aceptar. Todos tenemos fecha de vencimiento, lo que duele en todo caso es no saber cuando ocurrirá, como será ¿Llegaré a viejo? Y que podemos hacer: NADA, contra la muerte no se puede luchar, lo que si se puede es elegir como vivir el PRESENTE, que es el único espacio temporal y espacial sobre el que tenemos cierta responsabilidad y podemos elegir como vivirlo; no sabemos que ocurrirá dentro de un instante pero ahora estoy respirando, y si activo todos mis sentidos puedo ver, oler, escuchar, tocar y enriquecerme del estar vivo. Transitar la incertidumbre es aceptarla, es darse cuenta que hay cosas inevitables y no podemos vivir intentando todo el tiempo intervenir sobre ellas.
Ojalá, el tiempo que nos toque ser parte de este mundo sea aprovechado con todo mi ser, sabiendome afortunado por formar parte de la historia actual.

Mauricio J. Strugo


¿PORQUE NO VAS AL PSICÓLOGO? ¡PORQUE NO ESTOY LOCO! 
jueves, octubre 20, 2011, 03:36 PM


Cuantas veces escuchamos esta respuesta cuando aconsejamos a alguien esta opción. Ahora que se repita constantemente en el discurso social no quiere decir que sea una verdad.

Es necesario darnos cuenta que nos encontramos, con este tipo de respuestas, rondando el campo de los prejuicios, que son ideas internalizadas de discursos ajenos, que sin ser sometidas al pensamiento, uno adopta como propias. Basta que cada uno de nosotros piense un poco para darse cuenta que todos tenemos algunos prejuicios.

En este artículo es mi objetivo, primero dar cuenta que nos encontramos, como ya lo empecé a decir, ante una respuesta prejuiciosa; y seguidamente me gustaría someter a este prejuicio al pensamiento, para que luego, cada uno pueda obtener sus propias conclusiones.

La Psicología entre otras cosas se ocupa del sufrimiento psíquico. La ansiedad, el miedo, la angustia, el pánico, el duelo, la culpa y otros fenómenos psíquicos, juegan una mala pasada a todas las personas; uno puede sentir miedo y no por eso ser un loco, pero la cuestión de la locura es compleja, en realidad lo que quiero decir con esto es que la psicología al ocuparse por ejemplo del sufrimiento psíquico trabaja con algo que es propio de la humanidad y no patrimonio exclusivo de una enfermedad mental, aunque en estas, estos fenómenos tienen una significación especial.

Quién diga que en su vida nunca sintió nada de este orden, nos esta ocultando algo que compartimos todos, aunque no de la misma forma. ¿Es que como no querer no hablar del sufrimiento? Si en esta sociedad del “llame ya” y también del “soluciónelo ya” nos acostumbran, desde siempre, a seguir para adelante, a no caer, porque el que tropieza, es débil, el que deja de producir ya no sirve.

Pero el dolor psíquico, no es como un dolor de estomago, que cede y ya; este sufrimiento requiere de un tiempo diferente al que nos propone la rutina diaria. Además de nada nos sirve ocultar lo que nos pasa defendiéndonos bajo la formula de “eso es para locos”.

La psicología ofrece la posibilidad de un espacio en el cual esta permitido sufrir, pero que debemos aprovechar para entender lo que nos pasa y así poder elaborarlo, que no quiere decir para nada, olvidarse del problema, sino correr aquella piedra que no nos deja continuar el camino, en vez de saltarla.

Ahora bien, así como me parece que cuando un problema nos excede es necesario asesorarnos con un profesional, sostengo la idea de que la psicología o el psicólogo, no debe ser una muleta sobre la cual tengamos que apoyarnos por el resto de nuestras vidas; siempre habrá sufrimientos, algunos más soportables que otros, y para cada persona será difícil establecer cual será el sufrimiento más tolerable y él menos, pero habrá situaciones dolorosas que podremos tramitar con ayuda de la familia, de nuestros amigos o de nuestra pareja y otros que nos excedan y en las que sea necesario consultar un profesional.

Entonces, cuando tomamos la decisión de consultar a un psicólogo, no debemos sentirnos diferentes, el reconocer que algo nos pasa y demandar ayuda, muy por el contrario de lo que nos hacen creer, es signo de una futura madurez.

Mauricio J. Strugo

PAREJA DESPAREJA SE EMPAREJA Y SE DESEMPAREJA Y SE VUELVE A EMPAREJAR 
miércoles, octubre 19, 2011, 03:34 PM


Siempre me resulto muy interesante detenerme en las palabras y sus significados, muchas veces usamos términos sin pensar en el contenido de las letras que dan formas a estas. Una de esas palabras que usamos habitualmente es "pareja" y por lo menos aquí, el sentido con el que quiero utilizarla es el de dos personas que se unen en un vínculo afectivo. Prestando mayor atención a esta palabra, me permito preguntarme si en la unión afectiva de dos personas este término es aplicable. ¿Es parejo el vínculo? ¿Es pareja la relación? ¿Son parejas las personas que forman parte de esta unión? Y me surgen muchas preguntas en relación a este modo de llamar a este tipo de vínculo, pero así como preguntas espero un rato a ver si se asoman algunas respuestas así salgo de este lío que me cause; y empiezan a fluir algunas cosas que me pueden ayudar. Creo que no hay ninguna persona igual a otra, habrá gente que pueda tener algunos pensamientos y gustos compartidos, puede hasta haber dos personas que parezcan idénticas, pero siempre habrá algo propio de cada uno que lo diferencie de los demás y lo haga único. Entonces ¿Cómo es posible que desde lo desparejo (diferente) de cada uno, dos personas puedan constituirse en un vínculo llamado "pareja"? Pues bien, creo que el estar con otra persona es una elección, y como tal un acto responsable, en el cuál cuando uno está dispuesto a sostener una relación de amor con la otra persona no es que sacrifica su diferencia en pos de ser pareja, pero si tiene que buscar que hacer para emparejarse y constituir una pareja, lo complejo se da cuando ninguno quiere ceder ni un poco de lo que es, y cada uno se queda en su trinchera, es probable que todo empiece a ser tan desparejo que será imposible emparejar.

Una Pareja es algo sumamente complicado de constituir, pienso que la idea de ser o estar parejos es algo que se da por momentos, en los que hay armonía en el vínculo, lo visualizo más como una búsqueda, algo dinámico a lo que aspiramos y nos hace entusiasmarnos en relación al otro, intentando hacer cosas para emparejarnos, y es precisamente esto, si abrimos bien los ojos, lo que nos hace salir de la rutina; si le encontráramos la vuelta y nos emparejaramos, ya sabríamos que hacer, como movernos, y no seríamos diferentes a una computadora.

Para intentar constituirse en una pareja entonces hay que estar en el camino de emparejarse; esto no significa que ambos tienen que llegar a hacer y ser iguales; cada una de las partes sabrá cuál es su rol, conversará con la otra parte acerca de que necesita para si mismo y lo que puede poner para la relación.

Probablemente habrá que ajustar las tuercas muchas veces, pero sí tenemos claro que queremos con esa persona, entonces valdrá la pena hacerlo, tomando cada ajuste como un momento de crecimiento no solo de la pareja sino también de cada miembro que la conforma, porque también es importante aclarar que las diferencias están no solo para enojarnos o separarnos, sino como posibilidad de ver que tiene esta persona que está a mi lado (no por casualidad) para enseñarme por el tiempo que estemos juntos.
Deseo que quienes pasen por esta experiencia aprovechen el tiempo compartido para nutrirse, resguardándose de tantas cosas tóxicas que provienen del afuera.

Mauricio J. Strugo

RECONOCIENDO-NOS 
martes, octubre 18, 2011, 03:32 PM


Cuando me levanto a la mañana y prendo la televisión para ver la temperatura antes de salir, resulta inevitable hacer oídos y ojos sordos al bombardeo de información que proporciona este aparato en apariencia estética tan básico pero tan potente en los mensajes que trasmite; veo accidentes en las rutas, humo, secuestros, piquetes contra k, violencia, piquetes K, inflación, falta de alimentos (un coctel muy nutritivo para desayunar) y aunque puedo darme cuenta lo contraproducente que me resulta lo que estoy recibiendo y que con solo apretar un botón puedo cambiar y elegir otros sonidos e imágenes a veces me quedo ahí sufriendo, indignandome con mis "compañeros de vida" (puede sonar rebuscado llamarlos así, pero en definitiva son todas las personas que "aquí y ahora" comparten mi realidad, su realidad, nuestra realidad); refunfuño para dentro, me quejo para afuera con mi pareja, con el portero, taxista, vecino, amigos y vivo indignado por todo lo que ocurre y parece no tener solución; en realidad muchas veces en estas charlas acaloradamente pensamos alternativas, opinamos y debatimos soluciones, pero siempre tienen que ver con cosas que tienen que hacer los demás, principalmente nuestros gobiernos. A todos nos sale fácil enojarnos y sentir bronca contra los políticos, tenemos muy claro lo que no hacen y deberían para que todo mejore, somos como los espectadores de un partido de fútbol en el que desde afuera puteamos a los jugadores de nuestro equipo porque tal no hizo el pase que pensábamos era el mejor, o el otro no disparo al arco cuando recibió la pelota; estaría bueno ver que muchas veces miramos lo que ocurre frente a nosotros como público o hinchada, sin darnos cuenta que somos parte del equipo y que el resultado depende mucho más de lo que creemos de nosotros mismos que de nuestros directores técnicos.

A todos nos sale muy fácil opinar e indignarnos por lo que pasa pero ¿Nos involucramos como protagonistas de esa película? ¿Asumimos que cada uno de nosotros contribuimos más de lo que creemos en la realidad de nuestro país e incluso de nuestro mundo?
Los seres humanos tenemos mecanismos de defensa que reducen las posibilidades de una interacción plena con el ambiente, son formas de comportarse que, a fuerza de repetición, se oponen al libre desarrollo del ciclo de contacto o de satisfacción de las necesidades. Uno de estos mecanismos es conocido como "Proyección" que es una forma de resistencia que consiste en atribuir a otro un aspecto rechazado de sí, en lugar de ser un participante activo de su propia vida, el proyector se convierte en un objeto pasivo, víctima de las circunstancias.

Lo que aquí propongo es que dejemos de reconocer tanto en el afuera para mirarnos e incluirnos a nosotros como parte de un todo, que podamos pasar del conociendo al reconociendo y luego del reconociendo al "reconociéndonos" como herramientas fundamentales para que el resultado del partido pueda darse vuelta.

Quisiera aprender a hacerme cargo de mis intolerancias, de mi violencia, indiferencia e incluirme responsablemente para después exigir para afuera; pienso que esto suele resultarnos difícil porque está arraigado en la identidad Argentina el sentirnos víctimas de todo lo que pasa, poner en los otros la responsabilidad y despotricar para afuera, esperando que ocurra un milagro que cambie todo.

En psicoterapia Gestalt cuando aparecen proyecciones se trabaja para que el paciente se percate de ellas y pueda pensar que tienen que ver con él aquellas cosas que le molestan, e identifica fácilmente en el otro, para así rescatarlas y aprovecharlas en su propio proceso, para su crecimiento personal ; Quizás de un modo aproximado cada cual puede identificar que le irrita de la sociedad y ver que ocurre cuando a esos reclamos , que pareciera que nadie escucha, los rebotamos hacia nosotros y tratamos de ver que ocurre con aquello que tanto nos molesta afuera, en el seno más intimo, en nuestro mundo interno, con nuestras relaciones más cercanas, con los amigos y después con el resto de las personas que conforman el mundo, en vez de ir de afuera para adentro invertir el camino y empezar por uno, viendo que para entender al otro primero hay que conocerse a uno mismo, haciendonos cargo de como queremos vivir la película que no por casualidad a cada uno de nosotros nos toca vivir, podemos mirarla muy cómodamente desde una butaca reclinable o implicarnos en ella.

Estoy seguro que podemos aprender a estar mejor en el tiempo que nos toque transitar por estos pagos, estoy convencido de que el camino para lograrlo es "reconociéndonos" para recién ahí sanar nuestras heridas como "compañeros de vida"

Mauricio J. Strugo


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